Construimos la empresa que se gestiona sola.
Somos Cruasan: un software de gestión y una asesoría online, hechos por el equipo que lleva diez años sosteniendo TramitApp. Nos encargamos de la gestión de tu empresa (facturas, impuestos, nóminas, contabilidad y banco) en un programa donde vive todo, con una idea detrás: el trabajo repetitivo lo hace la máquina y las personas deciden.
Creadores de TramitApp: diez años y más de 3.000 empresas
Cruasan nació en 2022 dentro de una empresa con el problema
Somos el primer cliente de lo que vendemos
Una empresa no se gestiona con pantallas. Se gestiona con datos que alguien, o algo, puede usar.
La tesis empieza por una idea vieja: que un único producto sea la fuente de verdad de la empresa. No «la herramienta que conecta las demás»: la fuente. Eso, por sí solo, ya se decía hace veinte años. Lo que cambia ahora es lo que se puede construir encima, y son cuatro piezas que solo valen juntas.
La visión, en cuatro piezas
Cada una depende de la anterior: sin datos limpios no hay automatización que valga, sin automatización los agentes no tienen nada que operar, y sin conexiones todo eso se queda en una isla muy ordenada.
Una sola fuente de verdad
No «la herramienta que conecta las demás»: la fuente. Facturas, gastos, banco, contabilidad y documentos sobre un mismo modelo de datos, cruzados solos. Todo lo demás que viene depende de esto, y por eso es lo primero que construimos, aunque sea la parte que menos se ve.
El trabajo repetitivo lo hace la máquina
Durante treinta años el software de gestión se diseñó para que una persona lo manejara a mano: menús, formularios, listados. Lo que ha cambiado es que ese trabajo ya lo puede hacer una máquina, y la persona pasa a revisar y decidir. La interfaz deja de ser el producto.
Tus agentes trabajarán aquí dentro
Los agentes de inteligencia artificial van a ser parte normal de cualquier empresa, y van a necesitar lo mismo que un empleado nuevo: acceso, permisos, datos fiables y un sitio donde su trabajo quede registrado. Eso es lo que construimos.
Y conectado con el mundo de fuera
Ninguna empresa vive sola: están sus bancos, la AEAT, su pasarela de cobros, el programa de su asesoría y el sistema que ya tenía montado. La fuente de verdad no sirve de nada si es una isla, así que se conecta con todo eso, y convive con lo que ya usas el tiempo que haga falta.
Somos los creadores de TramitApp
Cruasan no es el primer software que sacamos adelante: llevamos diez años operando TramitApp, que gestiona nóminas, jornada y cumplimiento normativo todos los días. Sigue en marcha y sigue siendo nuestro. Trabajar con empresas de todos los tamaños, de tres personas a compañías del IBEX 35, es lo que nos ha dado el conocimiento de mercado que hay detrás de este producto: sabemos cómo factura una micropyme y cómo cierra el mes una dirección financiera con seis sociedades.
Diez años sosteniendo eso dejan una lección aprendida a base de sustos: el software de gestión que aguanta es el que trata el dato como infraestructura crítica, no como el relleno entre dos pantallas.
Buscamos la herramienta. No existía. La construimos.
No empezamos con una tesis de mercado ni con una presentación para inversores: empezamos con una crisis de gestión en una empresa que estaba creciendo. Las facturas por un lado, la contabilidad por otro, el banco por otro y un Excel heroico intentando que todo cuadrara a final de mes. Salimos a buscar qué comprar y volvimos con las manos vacías.
Lo que había en el mercado
Dos opciones, ninguna buena
Herramientas parciales pegadas con cinta adhesiva
O un monolito con medio año de implantación
Consultores para configurar lo que ya sabías
Y el dato repetido en cuatro sitios distintos
Lo que decidimos hacer
Empezar por el modelo de datos
Un solo sitio donde cada pieza encaja con las demás
Sin implantación, sin consultores y sin curso
El dato entra una vez y se encadena solo
Y encima de eso, todo lo que vino después
Capas de hojaldre, mantequilla y horas de fermentación.
Sí, le hemos puesto a un software de gestión el nombre de un bollo de panadería, y fue deliberado.
Un cruasán parece simple: lo muerdes y ya. Por dentro tiene decenas de capas dobladas con precisión, mantequilla a temperatura exacta y horas de fermentación lenta que no se pueden acelerar. La complejidad está dentro y la experiencia es sencilla, que es exactamente la filosofía del producto: la facturación, el IVA, la normativa y el cumplimiento existen, pero no los sufre quien usa el software.
Los sufre el software. Para eso está.

Los agentes van a trabajar en tu empresa. La pregunta es dónde.
En pocos años, delegar trabajo en una inteligencia artificial será tan normal como contratar a alguien. Lo que casi ninguna empresa tiene hoy es lo que ese agente va a necesitar primero: datos en los que confiar y un sitio donde quede registrado lo que hace.
Por eso no hemos construido un chatbot. No se trata de darte agentes: se trata de ser el sitio donde trabajan los tuyos. Esa es la infraestructura que estamos levantando, y es la razón por la que empezamos por lo aburrido ( la factura, el asiento, el movimiento del banco) en vez de por la demo vistosa.
Somos el primer cliente del modelo que vendemos. Nuestra propia administración la llevan agentes conectados a Cruasan, todos los días, contra el mismo producto: emiten y registran las facturas, contabilizan los gastos, revisan las altas de firma y preparan los informes de cierre. Cada pieza pasa esa prueba, ahorrar una tarea real con datos reales aquí dentro, antes de llegar a un cliente.
▸ agente de administración, conectado por MCP
✓ facturas del mes emitidas y registradas en Verifactu
✓ gastos de proveedores contabilizados
✓ altas de firma revisadas
✓ informe de cierre preparado
● somos el primer cliente del modelo que vendemos
Cuatro ideas que guían cómo construimos Cruasan.
Principios de producto nacidos de construir sobre datos reales. No hace falta pedir prestada la autoridad de nadie para decirlos: lo vemos cada semana en empresas reales.
Preguntas frecuentes sobre Cruasan y su equipo
¿Quién está detrás de Cruasan?
El equipo fundador de TramitApp, una empresa de software de recursos humanos que llevamos diez años levantando y que hoy usan más de 3.000 empresas, desde pymes de tres personas hasta compañías del IBEX 35. Cruasan nació dentro de esa casa, para resolver un problema que teníamos nosotros.
¿Cruasan es una startup nueva?
La marca es nueva; el equipo y la infraestructura no. Detrás hay diez años operando software del que dependen las nóminas y la jornada de cientos de miles de personas todos los días. Eso no nos hace infalibles, pero sí nos ha enseñado qué pasa cuando un sistema de gestión falla un martes por la mañana.
¿Por qué os llamáis Cruasan?
Porque queríamos un nombre que no explicara el producto y sí nos dejara contar una historia. Un cruasán parece simple y por dentro tiene decenas de capas, mantequilla a temperatura exacta y horas de fermentación. Esa es exactamente la filosofía: complejo por dentro, simple por fuera. Y está integrado en la rutina diaria, que es lo que debería ser un buen software de gestión.
¿Usáis Cruasan en vuestra propia empresa?
Sí, y es la primera prueba que pasa cada pieza. Nuestra administración (las facturas, los gastos, los cierres) la llevan hoy agentes conectados a Cruasan. Si algo no nos sirve a nosotros, no sale a producción.
Cuéntanos cómo llevas hoy la gestión y te decimos en qué podemos ayudarte.
Hablamos de cómo facturas, cómo cuadras el banco y quién te lleva los impuestos, entendemos qué necesitas y te decimos qué parte podemos quitarte de encima y cuál no.
Sin permanencia · sin consultores · sin implantación de meses
